Adaptarse o morir (fotografía de paisaje)

Foto: Aitor Alegre Copyright © 

El otro día fuimos de viaje a un spa para celebrar el cumpleaños de Giulia. Pero antes de eso, tuve la suerte de encontrar uno cerca de unos de los sitios más fotogénicos Alemanes: «Saarschleife». Para haceros una idea, se podría decir que es el equivalente alemán al «Horseshoe Ben» de USA, un río con la forma de una herradura.

Mi idea principal era estar en el sitio antes del amanecer para poder fotografiarlo en el momento de luz más óptimo. Por lo tanto me levanté sobre las 5:30, miré por la ventana del hotel, y pude ver que las condiciones podrían ser épicas. Me puse a imaginar si tendría la suerte de encontrarme lo mismo que en panfleto del hotel, niebla y nubes altas reflejando esos tonos majentas y rojizos del sol.

Ya en la calle dirigiéndome a mi destino medio dormido, a parte de hacer un frió de narices (que bien estaba en la cama hace 10 minutos…), estaba todo oscuro y no había ni una alma. De repente, todos mis sueños de  se fueron al trasto: había demasiada niebla. Ni siquiera había llegado a mi destino y la cantidad de niebla era considerable. Para que os hagáis una idea, el mirador está a unos 300 metros más alto que el río y la niebla ya había alcanzado esa altura. Cuando llegué al mirador, obviamente, la niebla era tan densa que apenas veía lo que tenía a 5 metros.

Como no me quería ir con las manos vacías, me quedé un rato allí pensando en lo que podría hacer. Sabía que las condiciones no iban a mejorar, me tenía que adaptar a lo que había.

Después de haber estado deliberando todas mis opciones, decidí adentrarme en el bosque y aprovechar la niebla a mi favor. Al de 5 minutos andando, de reojo, vi algo que me gustaba. Me acerqué a la zona cuidadosamente y después de haberla examinado, me puse a pensar en la composición de mi foto.

Lo que me había llamado la atención eran esos árboles bien alineados rodeados de niebla. El problema era que los alrededores eran un caos imposibles de fotografiar. Por lo tanto opté por lo más facil y adecuado en estos casos: coger el telezoom y aislar los arboles.

Al final, o te adaptas o te mueres. Hay que saber aprovechar las condiciones que tenemos y sacarles el máximo posible. Si no me hubiera adentrado en el bosque, me hubiera ido a casa de mal humor, por no haber conseguido ninguna foto.

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